El CBD no es un medicamento. Es algo que hemos repetido por activa y por pasiva. Sin embargo, el peso de la investigación científica es abrumador: su potencial para calmar el dolor no hace más que reafirmarse, ya sea en forma de flor, cremas o aceites.

Falta seguir con la investigación. Sobre todo, porque la mayoría de los estudios realizados hasta ahora se han hecho en animales. Pero así es como empiezan todos los grandes avances de la ciencia.  En 2012, un grupo de científicos de la Universidad de Baltimore (EE UU) ya documentó el efecto del CBD en ratones con dolor crónico inflamatorio y neuropático. ¿Te imaginas el resultado? En efecto, la mayoría de ellos mejoró.

En humanos, hay estudios interesantes, como uno publicado en 2018 sobre el efecto del CBD en siete pacientes trasplantados de riñón con dolor crónico. En dos de ellos, una dosis que oscilaba entre los 100 y 300 mg al día acabó por completo con el dolor; cuatro experimentaron mejorías; y uno no experimentó ningún cambio. Curiosamente, no siempre los que más cantidad de CBD tomaron se sintieron mejor, sino que cada uno respondió de forma individualizada a la dosis.

  1. CBD para el dolor digestivo y las enfermedades inflamatorias intestinales. La investigación indica que en este campo el cannabidiol también tiene mucho que decir, por su potencial para prevenir la inflamación intestinal. Se sospecha que tiene que ver con que el CBD inhibe la acción del receptor GPR55, responsable de la inflamación intestinal. Pero se necesita estudiar más a fondo, Cualquier empeño en este campo es necesario: el colon irritable afecta al 8% de la población española, lastrando de forma notable su calidad de vida. Y la mitad de nosotros ha tenido alguna vez alguna molestia intestinal.
  2. CBD y artritis. Otro dolor recurrente. En este caso, derivado de la inflamación de las articulaciones. European Journal of Pain publicó en 2016 que el uso tópico de CBD alivió de forma importante el dolor de las articulaciones en ratones con artritis sin efectos secundarios. Marcas como hakuna Oil, de ProfesorCBD, han lanzado sus propios geles para este fin, con un rotundo éxito según el feedback de sus usuarios. El beneficio se debería a la acción antiinflamatoria del cannabidiol, entre las más estudiadas de la sustancia.
  3. CBD y dolor asociado al cáncer. Los estudios avalan que tanto el CBD como el THC tienen efectos paliativos sobre este tipo de dolor. Sin embargo, falta aclarar qué papel exacto juega cada cannabinoide, porque, como ya sabemos, los productos de CBD que se venden legalmente en España nunca superan el 0.2% de THC, una cantidad menor a la estudiada en las investigaciones que hemos repasado para este artículo.
  4. CBD y dolores varios: menstruación, dolor de cabeza, migrañas… El CBD también se ha mostrado eficaz. Cabe destacar que su efecto no es inmediato, por lo que se necesita un uso continuado en el tiempo para que, llegado el momento, este ingrediente vegetal haga su valiosa aportación a nuestro bienestar. En el caso de las migrañas, por ejemplo, un estudio en European Journal of Neurology halló que casi la mitad de los aquejados por esta terribles jaquecas mejoraban considerablemente tras una dosis diaria de 200 mg de una formulación de CBD con THC durante tres meses.

En todo caso, ¿cuál es el mejor producto de CBD para el dolor?

La ingesta sublingual del aceite de cannabidiol es la que presenta un mayor efecto a medio plazo. Si se busca una acción más inmediata, aunque de menor intensidad, la inhalación (flor) tiene las de ganar. Y para dolores musculares localizados, nada como el uso tópico.

Los aceites de CBD suelen presentar distintas concentraciones de CBD. En el ecommerce ProfesorCBD, por ejemplo, los encontramos al 5%, 10%, 15% y 30%, de menos a más según la intensidad del dolor que se quiera abordar. Es mucho mejor optar por fórmulas Full Spectrum, pues las sinergia con el resto de cannabinoides y terpenos multiplica sus beneficios. El CBG también se asocia a efectos analgésicos. La respuesta a cada dosis es individualizada, aunque hay guías que nos sirven como punto de partida: consúltala aquí. Te recomendamos, no obstante, llevar un diario de tu respuesta por jornada al uso del cannabidiol, así modularás la reacción de tu cuerpo de un modo más afinado.

Es importante que con el aceite cumplas la regla de los 60 segundos: déjalo bajo tu lengua todo ese tiempo y, solo después, traga lo que quede. De este modo, una parte importante de ese aceite será directamente absorbido por la membrana mucosa que hay debajo de la lengua, yendo directamente al torrente sanguíneo (se evita el deterioro o reducción previa del cannabidiol).

 

No se han descrito efectos secundarios de relevancia, aunque sí algunos menores como boca seca o reducción de la capacidad del hígado para tomar ciertos medicamentos. En caso de duda, consúltalo con tu médico. Y recuerda: el aceite de CBD no es un fármaco, por lo que no hay un prospecto que te garantice cuándo te empezará a hacer efecto.  Sin embargo, estudios como el que os mencionamos con los trasplantados de riñón documentan mejorías a partir de los 15 días. Bye bye dolor.